Entrevistamos a Albert Tschechne: Arquitecto experto en espacios hinchables
Las emociones están ahí, existen y afloran con más o menos frecuencia en función de la personalidad del que las vive. De ahí que el mundo lo dividamos a veces entre los seres más racionales y los más emocionales; y es que muchas veces es la razón la que es capaz de ocultar las emociones o, incluso, tras analizarlas, lograr amortiguar su efecto. Generalmente solemos asociar los seres racionales con el mundo científico; matemáticos, físicos, informáticos o arquitectos, y a los emocionales los acercamos más al mundo de las letras y el arte. Pero cuando tocas las teclas adecuadas, las emociones afloran, tengas a quien tengas delante. Es ahí cuando la magia surge y, te aseguro lector, que escuchar hablar con pasión a alguien racional es de lo más bonito que hay.
Hoy entrevisto junto a Quim a uno de esos locos por su trabajo, de esas personas que rezuma arquitectura por todos sus poros. Albert Tschechne es un arquitecto de 30 años que iba para matemático, con un background fuera de lo común para alguien de su edad y que actualmente lo encontramos de forma habitual ejerciendo en proyectos del prestigioso y ecléctico despacho berlinés Raumlabor. Una de esas personas de talante humilde con quien te vas sorprendiendo cuando te va contando su trayectoria. Auguro que entre él y Quim voy a tener que poner orden ante tanta pasión por el arte de proyectar y construir.

A. Empecé matemáticas pero me pasé a arquitectura en primero.

P. Carai! ¿A qué se debe un cambio tan rápido, hubo un momento de clic?

A. No exactamente, no hubo un momento en especial que marcara un gran cambio. Me apunté por curiosidad a algunas asignaturas y vi que la arquitectura me permitía satisfacer 3 aspectos que buscaba y busco: la parte de cálculo que conlleva la técnica y lógica, la parte creativa que da rienda suelta a la imaginación y conceptualización de espacios, y finalmente, la parte más práctica y social, ya que esos espacios son usados para mejorar la vida de las personas.

Q. Además Berlín es una ciudad única para la arquitectura.

A. ¡Sin duda! Berlín es una de esas ciudades que ha apostado por la arquitectura en un contexto que iguala en importancia la necesidad de interpretación de espacio con fines prácticos, la creatividad y estilo.

P. Noto que focalizas mucho el cubrir las necesidades sociales cuando hablas del concepto de arquitectura.

A. Sí, para mí la arquitectura tiene que ser de base un traductor de necesidades sociales en cuanto a uso de espacio, combinándolo obviamente con estilo. Lo útil y lo bello no tienen porque estar reñidos.

 

“Mi concepción de la arquitectura liga mucho con esta manera de entender el espacio: es impactante, vital, se puede respirar y tiene un mundo por recorrer”

Q. ¿Cómo alguien de tu edad consigue tener en su portfolio de colaboraciones con personalidades tan importantes del mundo de la arquitectura como Rye Nishizawa?

A. Es casi imposible hacer prácticas con este tipo de despachos y arquitectos. ¡Yo tuve suerte! Mi madre es de origen japonés y mi padre es periodista y escribe artículos sobre arquitectura. A través de tener conocimiento de su cultura autóctona me dieron la gran oportunidad de colaborar con ellos.

P. ¿Durante cuanto tiempo?

A. Estuve 2 años en SANAA, el despacho de los arquitectos Sejna y Nishizawa. Disfruté mucho aprendiendo cómo conceptualizan sus edificaciones y cómo rentabilizan y maximizan el espacio buscando en todo momento la armonía.

Q. ¿Cuándo decides irte?

A. ¡Digamos que el COVID lo decide por mi! Al empezar la pandemia vuelvo a Europa. Sejna ejercía allí de profesora en el politécnico de Milano, eso fue determinante para que eligiera terminar mis estudios allí.

Q. El politécnico de Milán es una de las grandes escuelas europeas, ¿lo disfrutaste?

A. ¡Sí, mucho!

P. A todo esto, estás estudiando en Berlin, te vas a Japón vuelves para estudiar a Milán… ¿cómo hiciste para convalidar asignaturas y exámenes?

A. Hablaba con los profesores, les explicaba la situación y les hacía entender que lo que aprendía era importante, que extracurricularmente era una oportunidad y ellos me permitían presentarme directamente a los exámenes.

P. ¿Y tu trabajo de final de carrera?

A. Quise hacer un pabellón inflable, lo presenté a nivel teórico y me permitió sumergirme en la arquitectura inflable. En Berlin tenemos varios proyectos de este tipo y me atrajo mucho la idea.

Q. ¿Qué es lo que más valoras de la arquitectura hinchable?

A. Mi concepción de la arquitectura liga mucho con esta manera de entender el espacio: es impactante, vital, se puede respirar y tiene un mundo por recorrer. Su camino en la búsqueda de la perfección a través del minimalismo y la necesidad de cálculo exacto para su realización hacen que me vea muy identificado.

“No veo edificios inflables, pero sí estancias, espacios para museos, despachos… ¡Hay todo un mundo de posibilidades para la arquitectura hinchable coexistiendo con la arquitectura clásica! “

Q. ¿Ves la arquitectura hinchable asimilable a alguna escuela de arquitectura clásica en cuanto a conceptos?

A. Mi educación en lo que arquitectura se refiere y mis influencias combinan SANAA y Raumlabor. Entiendo la arquitectura de SANAA como un modernismo inocente y suave, centrado en el flujo, la luz, la transparencia y la materialidad. La arquitectura inflable para mí es el extremo de estos principios tan modernistas, y sé que Sejima también aprecia mucho algunos hinchables. Pero también en la arquitectura experimental como Raumlabor, la arquitectura hinchable es una forma ideal de crear espacios con flexibilidad, espontaneidad, movilidad, adaptabilidad, ligereza y capacidad de respuesta. En todas estas características entiendo una continuación razonable de la arquitectura moderna.

P. ¿Crees que la Arquitectura Hinchable sustituirá en un futuro la arquitectura más clásica?

A. No, creo que coexistirán y se le darán usos distintos. No veo edificios inflables, pero sí estancias, espacios para museos, despachos… ¡Hay todo un mundo de posibilidades para la arquitectura hinchable coexistiendo con la arquitectura clásica!

P, Q. ¡Muchas gracias Albert!

A. ¡A vosotros!